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| December 2016 |
| June 2026 |
I actually have time for one more ... the boys are delivering what needs delivered, I'm surrounded by 8 suitcases (+ 2 carry-on's, 4 backpacks and 1 guitar) I need to finish packing said suitcases, we slept on borrowed mattresses on the floor (wrapped in Father's grace), there are piles to go 'here and there', our open windows are literally all open because I washed the curtains yesterday, we enjoyed a gifted pack of instant coffee made with shower-warmed-water in a plastic juice cup on our back porch and then the real deal as we feasted on a typical breakfast with real coffee made full of love at Diego and Alejandra's corner bread store, one final cena awaits with our beloved Salas family before going to a hotel tonight. And ... after a week of goodbyes, there is an excitement deep in our souls and the sorrow feels healthy, for that we’re grateful.
To our beloved Costa Rica, you have housed us safely behind your gates, teaching us how to be "Pura Vida", fed us with your exquisite rice and beans, refreshed us with the beauty of your rain forests, sunset beaches and brilliant rainbows, you've given us friendships that have molded and shaped us for eternity, you have implanted your beautiful language in the depths of our hearts and carried us out of our comfort zones, stretching and growing us more than we ever thought possible, and life within your borders has invited us to look to Jesus first before replicating Him to the world around us. Costa Rica, you will be forever etched on our hearts. And now ...
May the Lord bless you and keep you; the Lord make his face shine on you and be gracious to you; the Lord turn his face toward you and give you peace. Until we meet again, Pura Vida!
De hecho, tengo tiempo para una cosa más... los chicos están haciendo las entregas pendientes, estoy rodeada de 8 maletas (más 2 maletas de mano, 4 mochilas y 1 guitarra) y necesito terminar de empacarlas; dormimos en colchones prestados en el suelo (envueltos en la gracia del Padre), hay montones de cosas listas para ir a diferentes lugares, todas las ventanas están abiertas de par en par porque ayer lavé las cortinas, disfrutamos de un café instantáneo —regalado y preparado con agua calentada en la ducha dentro de un vaso de plástico para jugo— en nuestro porche trasero, y luego vivimos la experiencia auténtica al deleitarnos con un desayuno típico —con café de verdad hecho con mucho amor— en la panadería de la esquina de Diego y Alejandra; nos espera una última cena con nuestra querida familia Salas antes de irnos a un hotel esta noche. Y ... tras una semana de despedidas sentimos una gran emoción en lo profundo de nuestras almas, y la tristeza que experimentamos se siente sana; por todo ello, estamos agradecidos.
A nuestra querida Costa Rica: nos has alojado tras tus portones, enseñándonos a vivir en "Pura Vida"; nos has alimentado con tu exquisito arroz y frijoles; nos ha refrescado con la belleza de tus selvas tropicales, tus playas al atardecer y tus radiantes arcoíris; nos ha regalado amistades que nos han moldeado para la eternidad; has grabado tu hermoso idioma en lo más profundo de nuestros corazones y y nos sacó de nuestra zona de confort, haciéndonos crecer y llevándonos más allá de lo que jamás imaginamos posible, y la vida dentro de tus fronteras nos ha invitado a mirar primero a Jesús, antes de reflejarlo ante el mundo que nos rodea. Costa Rica, quedarás grabada para siempre en nuestros corazones. Y ahora ...
Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. ¡Hasta que nos volvamos a encontrar, Pura Vida!

















